El viejo y el mar (Reseña)

Hay libros y autores que todos conocemos, pero no todos hemos leído. Incluyo en este apartado textos como el que hoy me trae aquí. El viejo y el mar es uno de esos libros que te llaman la atención pero nunca encuentras el momento de leer. Lo seleccione como compañía para un viaje en tren que debía realizar, y que grata compañía fue.

Por supuesto, el viaje en tren llevó mucho más tiempo que la lectura del texto. El un libro sencillo, corto en su extensión y que, personalmente, creo que debe de ser leído despacio, al rito que las olas te mecen entre sus lineas.

<<Era un viejo que pescaba solo en la corriente del Golfo y llevaba ochenta y cuatro días sin coger un pez.>>

Con esta frase tan sencilla y tan llena de contenido Ernest Hemingway comienza su historia. Una historia contada de una forma directa, sin sencilla, como el viejo la contaría. Escogiendo las palabras de una manera tan exquisita como natural. No hay nada forzado en ella. Estáis el viejo, el mar y tú. Podríamos ahondar en la profundidad del texto, ese enorme subfondo que tanto les gusta a los estudiosos de la literatura, pero no lo haremos, ¿Para que? Sencillamente os invitaré a leer esta maravillosa historia de la misma manera que el viejo lo vive, con calma, enfrentadose a las cosas como vienen, como si de la vida misma se tratase. Que en el fondo, es de lo que se trata.

Nos seguiremos leyendo.

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El viejo y el mar (Reseña)

La carretera (Reseña)

Últimamente me traigo historias raras con los libros. Si bien la historia sobre como me hice con Wilt me pareció curiosa, no tengo ni idea de como conseguí el libro del que hoy os hablo. Sin más, estaba en la estantería. Supongo que alguna de mis “ex”, que creo que nunca fueron muy dadas a la literatura, se lo encontraría por casa y me lo daría por no tirarlo.

El caso, estaba yo entre lectura y lectura cuando me encontré con “La carretera” y decidí que estaría bien echarle un ojo. La primera noche deje de leer con dos cosas en la cabeza: El estilo de escritura por párrafos que utiliza Cormac McCarthy en esta novela y que en todo lo que había leído no había pasado nada. Al despertarme al día siguiente seguía con esas dos cosas en mi cabeza, y vaya por donde, resulta que esa forma de escribir la historia a párrafos da juego. Ademas de ser una forma de “seguir el rastro del autor”, engancha mucho y de una forma muy sutil.

En cuanto a esa segunda cosa que me rondaba solo puedo dar una respuesta, ¿Y que más puede pasar? “La carretera” nos sitúa en un mundo devastado por lo que parece ser un reciente holocausto nuclear. Un mundo en el que lo único que tiene un padre es a su hijo, y lo único que tienen, es más carretera por delante. Un mundo cubierto de cenizas en el que alimentarse, o simplemente seguir la carretera a través del país, pueden costarte la vida.

Utilizando estos elementos tan sencillos se construye una novela que, paso a paso, se va ganando el puesto. Y no solo en mi estantería, porque con este titulo McCarthy se hizo con el premio Pulitzer en 2007. Puede que otros textos tuvieran mayor interés, pero lo cierto es que está escrito con una elegancia poco usual en los últimos años. Y hay película, así que supongo que hablaremos de ella en el próximo “De literatura y cine“.

Nos seguiremos leyendo.

La carretera (Reseña)

Wilt (Reseña)

Acabo, prácticamente, de terminar de leer Wilt, pero nuestra historia viene de atrás, de hace muchos años.

Uno de los sitios donde más tiempo he pasado en los últimos años ha sido en la librería, hojeando libros, hablando de ellos, pasando el rato… y habré tenido el libro de Tom Sharpe entre mis manos, sin exagerar, unas veinte veces. Tenia algo que me llamaba la atención, pero nunca me acabo de convencer del todo, aun así, volvía a por el una y otra vez y nunca se venia conmigo. Al final Anna lo nombró en una de sus entradas y no pude más que decidir que ya era hora de leerlo. Fui decidido a por él. Sabiendo donde estaba lo cogí y lo puse en el mostrador, y le conté la historia a mi librera favorita. ¡Pues toma casualidad! El libro lo pidió mi madre hace más de diez años y a ultima hora decidió que mejor no se lo llevaba y el libro se quedó ahí, en la estantería. Unos años más tarde, mi madre volvió a preguntar por él y ahí estaba, esperando. La invitaron a leer algunas paginas y si no le enganchaba devolverlo. Y eso hizo, el libro volvió a la estantería y siguió esperando a que yo leyera sobre él en un blog y decidiera llevármelo a casa.

En sus páginas, Tom Sharpe nos cuenta la historia de Henry Wilt (o una de ellas porque el autor tiene, al menos, otros tres textos con Wilt en el titulo), un hombre que se siente atado a su empleo, a su mujer, a su vida… y que un día, como si no quisiera la cosa, descubre que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos por una muñeca inchable. ¿No te gusta? Pues no te fíes. En este texto el autor se mofa de prácticamente todo lo mofable con un sentido del humor de lo más extraño (cuando acabes de leerlo entenderás la dedicatoria). Es más, cuando me recomendaron que leyera Wilt me dijeron que era muy divertida, y mientras lo leía solo me reí una vez, pero… cada vez que lo rememoro o le hablo a alguien de Wilt no puedo evitar romper a reír.

Al texto puede que le cueste un poco arrancar, pero de eso se trata. unas doscientas cincuenta páginas que te harán pensar, reír y te mantendrán en una cierta tensión hasta el último punto. Y no, no creo que entre en ese grupito que aglomera a mis “favoritos”, pero si yo fuera tu me lo leería.

Nos seguiremos leyendo.

Wilt (Reseña)

Matar a un ruiseñor (reseña)

Podrían, quizás, contarse por cientos las veces que un enorme publico eleva a la categoría de obra de culto una novela que, perfectamente, podría utilizarse para calzar un mueble. Harto de esta situación reduje mis expectativas sobre algunos de los llamados clásicos u obras cumbres. A veces, y de manera indiscutible, he topado con autenticas maravillas de las letras y otras he lamentado que alguna persona pueda vivir de una inmerecida fama. De esta manera fui dejando caer en mi lista de pendientes “Matar a un ruiseñor“.

Cuando esta más que conocida novela llegó a mis manos, mi cabeza se debatía entre la curiosidad y la más que probable decepción que supondría que un tomo tan afamado y galardonado no estuviera a la altura de su leyenda. Que tonto soy a veces…

Harper Lee narra de una manera francamente exquisita mucho más que una historia. Nos enseña un lugar, una época, una forma de ver el mundo que solo se podía lograr a través de los ojos de una niña como es Scout. Si, por supuesto, “Matar a un ruiseñor” es una historia de racismo, pero eso es solo quedarse en la superficie. Nos habla de madurar, de entender el mundo que nos rodea, de represión (y a muchos niveles), de blancos, de negros, de jóvenes, de hombres que pretenden ser lo que no son y hombres a los que les toca ayudar a que el mundo siga hacia delante.

Quizás la mayor hazaña de la autora sea lo bien que sabe adecuarse a las necesidades de la historia. Cuando ser obvia y cuando señalar con el dedo en la dirección adecuada esperando que encuentres lo que ha dejado para ti.

No se que tal estará su recién publicada segunda parte (Ve y pon un centinela), pero Harper Lee no necesito más que un libro para hacerse un hueco en la historia, un premio Pulitzer y un sin fin de fans por todo el mundo. y no, no me he olvidado, en 1962 fue llevada al cine de la mano de Robert Mulligan y Gregory Peck. Pero ya hablaremos de eso en el próximo “De literatura y cine“.

Si aun no habéis tenido el placer de pasear entre las paginas de esta obra no lo dejéis pendiente mucho tiempo.

Nos seguiremos leyendo.

Matar a un ruiseñor (reseña)

American Noir (Reseña)

Últimamente veía por la librería una serie de libros que me llamaban la atención. La colección en concreto era NavonaNegra, de la editorial homónima y, obviamente, se trata de una serie de novela negra. Me encanta la novela negra, pero soy bastante exquisito en cuanto a ella se refiere, así que decidí comenzar con este American Noir.

El texto de hoy no es un texto como tal, si no una selección de cuentos de distintos autores, todos ellos consagrados autores de novela negra. A priori me parece una selección difícil de hacer, pero si el encargado de llevarla a cabo el James Ellroy yo me arriesgo. El citado autor, o selector en este caso, aúna fuerzas con Otto Penzler para seleccionar un total de diez textos de autores como David Goodis, Jim Thompson, Elmore Leonard o, por supuesto, el propio Elrroy.

Cada historia comienza con un pequeño paseo por la vida o el trabajo del autor, muy bien llevado, poco más de una página hace que esta información sea algo agradable y no una cansada sarta de palabras y nos permite, si nos quedamos con ganas de más, saber a donde referirnos.

Entre los diez relatos encontramos, por supuesto, textos que brillan más e historias que necesitan alguna chispa, pero todos, por una cosa o por otra, tienen algo que aportar. De echo, uno de los escritos que más interés me han despertado no destacaba precisamente por su historia o personajes, pero cuando un escritor tiene clase, la tiene, y a veces es más que suficiente.

No os hablaré de las historias que contiene, ni os recomendaré a ninguno de sus autores, pero os diré que si queréis conocer un buen pedazo de esta oscura historia que es la novela negra os busquéis algo así. Yo, personalmente, voy a descubrir alguna cosa más sobre varios de estos que he descubierto.

Nos seguiremos leyendo.

American Noir (Reseña)

Tokio Blues (Reseña)

Hay un punto, no recuerdo en que momento, en el que empiezo a escuchar hablar de un tal Haruki Murakami, y todo lo que oigo de él es bueno. Esto, obviamente, despierta mi atención y mi curiosidad. Aún así tardo varios años en decidirme a conocer su obra y finalmente comienzo con “Tokio Blues” (también conocido como Norweigian Wood).

He de ser sincero, el primer capitulo no me dejo frío, me dejo temblando. Me resulto largo, y aún más, estirado en exceso. Un texto que no me consiguió transmitir nada y que, personalmente, pensé que debería haber ocupado un párrafo más que veinte hojas. A pesar de esto yo no soy de los que juzgan un libro por su portada, ni por un capitulo en este caso. Más tarde entendería esa introducción. Por supuesto, el libro mejora, y Murakami demuestra un tacto muy acertado con las palabras. Sabe escogerlas y utilizarlas y, mejor aún, sabe crear una historia que, dependiendo del lector y el momento en que este se encuentre, trata del amor, o de la vida, o del miedo, o de la muerte, o de…

Trata de Watanabe, un chico de 19 años que estudia en la universidad de Tokio. Y eso es todo, si sus circunstancias son excepcionales o no, o si la trama es más o menos compleja no son datos importantes. Trata de él, y de una época que ahora nos cuenta el contraste que puede suponer a veces la forma de ser y las costumbres de los orientales para los occidentales. Dos mundos muy distintos que chocan en parte en nuestro protagonista y su afición a la literatura americana o en su forma de ver el mundo.

Murakami juega arriesgando pero juega bien, y lo que podría ser una novela pastelosa y barata aguanta en su lugar como una obra cercana y que sabe transmitir su mensaje, o no. Para bien o para mal, ese es uno de los puntos fuertes y débiles de esta novela, que lo que para unos será impersonal y vacío, para otros será todo lo contrario.

Como nota final (y como propósito inicial) dejaré clara mi postura que para eso es mi blog. Haruki Murakami es un autor correcto, que maneja las palabras con soltura y sabe decir y transmitir las cosas. A pesar de esto, me ha parecido un autor bastante sobrebalorado, pero supongo que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Así que supongo que yo volveré a leer algo suyo, y espero que vosotros volváis a pasar por aquí.

Nos seguiremos leyendo.

Tokio Blues (Reseña)

El jugador (Reseña)

Durante años he sentido una gran curiosidad por la obra de Dostoyevski. Se supone que es uno de los más grandes novelistas del siglo XIX y, por lo que había leído sobre él, libros como “Crimen y castigo” me resultaban cada día más curiosos. Decidí buscar alguna de sus novelas que no fuera demasiado extensa, por aquello de “si no me gusta al menos no es muy largo”. Sentía un gran temor a encontrarme uno de esos escritores aburridos que se alargan en los tiempos y, aunque generalmente muy respetados y conocidos, aburridos hasta la saciedad.

Lejos de este temor mio, “El jugador” me ha resultado una novela divertida desde el primer momento. Fiódor Dostoyevski maneja el lenguaje con una soltura tal como si de sus propias vivencias hablara, una anécdota un poco larga que contiene, en esencia, todo lo que le puedo pedir a un escrito de estas características. Me ha divertido, sorprendido, ha causado intriga y nerviosismo en mi, me ha puesto en la piel de otra persona (que a fin de cuentas es de lo que se trata) pero, sobretodo, me ha hecho vivir una época y un lugar que no conozco de una forma que pocas veces he encontrado.

El texto del que hoy os hablo se escribe como si del diario personal de Aleksei Ivanovich se tratara. Nos narra su viaje junto con el general Zagorianski y la bella Polina, amen de otros y distintos personajes, a la ciudad de Roulettenburg, famosa (entre otras cosas) por sus casinos. Nos habla, en esencia, de las pasiones de los hombres. Del dinero, del amor, de la necesidad de sentirse parte de esa alta burguesía o de sentirse admirado. Cualquier otra cosa que os diga solo serviría para darle más extensión a una reseña que no lo necesita.

Sencillamente, si aun no lo has hecho, ve a por algo de este autor y léelo, es necesario, creerme.

Nos seguiremos leyendo

El jugador (Reseña)