De literatura y cine (II)

Si me cuesta poco perderme entre las páginas de una novela, ni te cuento lo fácil que es tenerme viendo una película tras otra durante horas. Hoy volvemos con esta sección que decidí dedicarle a esas películas salidas de la mente de algún escritor y que he decidido redondear a dos metrajes por entrada.

Si en mi anterior visita os hablaba del clásico de la literatura “Matar a un ruiseñor“, y era muy difícil que hoy no aprovechara para abrir con él este post.

Allá por 1960 Harper Lee publicaba la que era, hasta hace muy poco, su única novela, ganaba el Premio Pulitzer y dos años despues era llevada al cine de la mano de Robert Mulligan. La película, protagonizada por Gregory Peck, se llevó tres Oscars y se convirtió en todo un clásico para más de una generación. La película, al igual que el libro, trata la infancia de Scout (nuestra protagonista) a través de la cual nos permite conocer la sociedad de la época y el lugar, algo perfectamente definido en el libro, aunque no tan así en la cinta, y se centra en el tiempo en el que su padre, el gran Atticus Finch, a de defender a un negro acusado de violar a una mujer blanca. Personalmente, no es que la versión fílmica me encante y mucho menos en la comparativa, pero se ve bastante bien. Eso si, lo que no perdono, ni entiendo, de ninguna manera, es cambiarle el nombre a algún personaje.

Podríamos seguir largo y tendido hablando de las virtudes y los pecados de “Matar a un ruiseñor”, pero debemos continuar, y ya que hemos empezado con la primera novela de una autora “clásica” podemos continuar con la primera de un autor más contemporáneo.

No recuerdo que edad tenia la primera vez que vi “El club de la lucha“, pero desde entonces la he vuelto a ver, como mínimo, otras diez veces. Desde el principio hasta el final, y como en el resto de sus películas, David Fincher demuestra ser un director sobrado de talento. Y si se rodea de unos actores que pasaban por uno de sus mejores momentos y de un guión tan intenso la combinación no podía tener otro resultado que esta maravilla de obra que ya se considera una autentica pieza de culto. Pero si en su anterior trabajo (Seven) Fincher contaba con un guión totalmente original, en esta ocasión no era así, ya que la historia proviene de la primera novela de Chuck Palahniuk. Y lo puedo decir con mucha tranquilidad, es una de las mejores adaptaciones que he visto nunca.

¿Tiene fallos? Por supuesto, pero nada que pueda dañar o estropear la historia te hayas leído el libro o no. Fincher capta a la perfección el mensaje de Palahniuk y deja que este se lleve el protagonismo. Toda una critica a nuestro mundo consumista, a la clase trabajadora y a muchas más cosas, pero ¿para que os las voy a contar?

Si en el primer libro/película de hoy os recomiendo fervientemente que leáis el libro y no os quedeis con la película, con “El club de la lucha” he de recomendar ambas. Quizás no sea uno de las mejores escritores de su tiempo (y cada vez menos…), pero la historia de Palahniuk está repleta de realidad, y eso es lo que la hace tan grande.

Nos seguiremos leyendo.

De literatura y cine (II)

Matar a un ruiseñor (reseña)

Podrían, quizás, contarse por cientos las veces que un enorme publico eleva a la categoría de obra de culto una novela que, perfectamente, podría utilizarse para calzar un mueble. Harto de esta situación reduje mis expectativas sobre algunos de los llamados clásicos u obras cumbres. A veces, y de manera indiscutible, he topado con autenticas maravillas de las letras y otras he lamentado que alguna persona pueda vivir de una inmerecida fama. De esta manera fui dejando caer en mi lista de pendientes “Matar a un ruiseñor“.

Cuando esta más que conocida novela llegó a mis manos, mi cabeza se debatía entre la curiosidad y la más que probable decepción que supondría que un tomo tan afamado y galardonado no estuviera a la altura de su leyenda. Que tonto soy a veces…

Harper Lee narra de una manera francamente exquisita mucho más que una historia. Nos enseña un lugar, una época, una forma de ver el mundo que solo se podía lograr a través de los ojos de una niña como es Scout. Si, por supuesto, “Matar a un ruiseñor” es una historia de racismo, pero eso es solo quedarse en la superficie. Nos habla de madurar, de entender el mundo que nos rodea, de represión (y a muchos niveles), de blancos, de negros, de jóvenes, de hombres que pretenden ser lo que no son y hombres a los que les toca ayudar a que el mundo siga hacia delante.

Quizás la mayor hazaña de la autora sea lo bien que sabe adecuarse a las necesidades de la historia. Cuando ser obvia y cuando señalar con el dedo en la dirección adecuada esperando que encuentres lo que ha dejado para ti.

No se que tal estará su recién publicada segunda parte (Ve y pon un centinela), pero Harper Lee no necesito más que un libro para hacerse un hueco en la historia, un premio Pulitzer y un sin fin de fans por todo el mundo. y no, no me he olvidado, en 1962 fue llevada al cine de la mano de Robert Mulligan y Gregory Peck. Pero ya hablaremos de eso en el próximo “De literatura y cine“.

Si aun no habéis tenido el placer de pasear entre las paginas de esta obra no lo dejéis pendiente mucho tiempo.

Nos seguiremos leyendo.

Matar a un ruiseñor (reseña)