Una infancia (reseña)

Hay autores que, por mucha reputación o importancia que tengan en un lugar u otro, tardan mucho en extenderse o les cuesta más de lo que debería. Claro ejemplo de esto es mi queridísimo Harry Crews, que prácticamente no fue editado en España hasta que murió. El texto del que os hablo hoy tardo 36 años en pasar a mi idioma, algo que nunca debería ocurrir.

En Una infancia, biografía de un lugar, al autor nos relata su infancia, o tal vez no. Utilizando el pretexto de narrarnos los primeros años de su vida, Crews nos presenta un lugar, y más aún, una sociedad que ha permanecido “oculta” para muchos durante decadas.

“Mi primer recuerdo se remonta a una época diez años anterior a mi nacimiento”. Con esta frase comienza la historia de una parte de América que muchos de nosotros creíamos que solo existía en las películas. Como acostumbra a hacer, y a pesar de ser el narrador de su propia historia, Crews no nos cuenta nada, nos deja pasear a través de su memoria para que veamos nosotros mismos aquella forma de vida, el trabajo duro, el racismo que conoció en su infancia, los modos de vida que de una forma u otra hemos dejado pasar.

Pero si por un extraño motivo tuviese que quedarme con algo, sin duda sería la forma en la que ha conseguido transportarse dentro de ese mundo que el tan bien conoció. Yo no soy de leerme los libros de un tirón (por tiempo más que nada) y esta novela no ha sido una excepción. Pero cada vez que cerraba sus páginas sentía como salia de aquellos remotos parajes de la Georgia más profunda y que, durante un momento, me hacen sentirme un extraño en mi propia casa.

Muchos autores crean historias que pueden llegar a parecer autenticas, pero lo que nos deja vivir Crews es real.

Nos seguiremos leyendo.

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Una infancia (reseña)