Una infancia (reseña)

Hay autores que, por mucha reputación o importancia que tengan en un lugar u otro, tardan mucho en extenderse o les cuesta más de lo que debería. Claro ejemplo de esto es mi queridísimo Harry Crews, que prácticamente no fue editado en España hasta que murió. El texto del que os hablo hoy tardo 36 años en pasar a mi idioma, algo que nunca debería ocurrir.

En Una infancia, biografía de un lugar, al autor nos relata su infancia, o tal vez no. Utilizando el pretexto de narrarnos los primeros años de su vida, Crews nos presenta un lugar, y más aún, una sociedad que ha permanecido “oculta” para muchos durante decadas.

“Mi primer recuerdo se remonta a una época diez años anterior a mi nacimiento”. Con esta frase comienza la historia de una parte de América que muchos de nosotros creíamos que solo existía en las películas. Como acostumbra a hacer, y a pesar de ser el narrador de su propia historia, Crews no nos cuenta nada, nos deja pasear a través de su memoria para que veamos nosotros mismos aquella forma de vida, el trabajo duro, el racismo que conoció en su infancia, los modos de vida que de una forma u otra hemos dejado pasar.

Pero si por un extraño motivo tuviese que quedarme con algo, sin duda sería la forma en la que ha conseguido transportarse dentro de ese mundo que el tan bien conoció. Yo no soy de leerme los libros de un tirón (por tiempo más que nada) y esta novela no ha sido una excepción. Pero cada vez que cerraba sus páginas sentía como salia de aquellos remotos parajes de la Georgia más profunda y que, durante un momento, me hacen sentirme un extraño en mi propia casa.

Muchos autores crean historias que pueden llegar a parecer autenticas, pero lo que nos deja vivir Crews es real.

Nos seguiremos leyendo.

Una infancia (reseña)

2 piedras – Microrelato

Allí, delante del cuerpo sin vida de Ramón,  nos encontrábamos, el uno frente al otro, Cesar y yo. Mirándonos a los ojos y, prácticamente, leyendo en la mirada del otro sus pensamientos.

En ese mismo instante lo entendí, y supe lo que debía hacer. Me lance sobre él colocando mis manos en su cuello tan rápido que ni le dio tiempo a defenderse, y cayó hacía atrás golpeándose la en cabeza con la mesa. Lo coloqué junto a Ramón y me quede observándolos, allí, inertes y con la misma vida que mostraría una piedra.

Ahora tenía que buscar al asesino de mis dos amigos.


Nos seguiremos leyendo.

2 piedras – Microrelato

Tokio Blues (Reseña)

Hay un punto, no recuerdo en que momento, en el que empiezo a escuchar hablar de un tal Haruki Murakami, y todo lo que oigo de él es bueno. Esto, obviamente, despierta mi atención y mi curiosidad. Aún así tardo varios años en decidirme a conocer su obra y finalmente comienzo con “Tokio Blues” (también conocido como Norweigian Wood).

He de ser sincero, el primer capitulo no me dejo frío, me dejo temblando. Me resulto largo, y aún más, estirado en exceso. Un texto que no me consiguió transmitir nada y que, personalmente, pensé que debería haber ocupado un párrafo más que veinte hojas. A pesar de esto yo no soy de los que juzgan un libro por su portada, ni por un capitulo en este caso. Más tarde entendería esa introducción. Por supuesto, el libro mejora, y Murakami demuestra un tacto muy acertado con las palabras. Sabe escogerlas y utilizarlas y, mejor aún, sabe crear una historia que, dependiendo del lector y el momento en que este se encuentre, trata del amor, o de la vida, o del miedo, o de la muerte, o de…

Trata de Watanabe, un chico de 19 años que estudia en la universidad de Tokio. Y eso es todo, si sus circunstancias son excepcionales o no, o si la trama es más o menos compleja no son datos importantes. Trata de él, y de una época que ahora nos cuenta el contraste que puede suponer a veces la forma de ser y las costumbres de los orientales para los occidentales. Dos mundos muy distintos que chocan en parte en nuestro protagonista y su afición a la literatura americana o en su forma de ver el mundo.

Murakami juega arriesgando pero juega bien, y lo que podría ser una novela pastelosa y barata aguanta en su lugar como una obra cercana y que sabe transmitir su mensaje, o no. Para bien o para mal, ese es uno de los puntos fuertes y débiles de esta novela, que lo que para unos será impersonal y vacío, para otros será todo lo contrario.

Como nota final (y como propósito inicial) dejaré clara mi postura que para eso es mi blog. Haruki Murakami es un autor correcto, que maneja las palabras con soltura y sabe decir y transmitir las cosas. A pesar de esto, me ha parecido un autor bastante sobrebalorado, pero supongo que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Así que supongo que yo volveré a leer algo suyo, y espero que vosotros volváis a pasar por aquí.

Nos seguiremos leyendo.

Tokio Blues (Reseña)

De literatura y cine (I)

Me ha gustado el titulo oye, puede que lo convierta en una sección. Pero bueno, a lo que vamos.
Yo me considero, aunque quizás es que me tengo demasiado apego, un hombre de pasiones. Me apasiona la literatura, me apasiona el cine, me apasiona la música… De esta manera, estaba yo pensando en ciertas adaptaciones cinematográficas de algunas novelas o libros que he podido leer y se me ha ocurrido hacer una entrada al respecto.
(Que introducción más sosa…)Durante estos años, aunque me centraré en los más recientes, entre los muchos textos que he podido leer algunos han sido adaptados a la gran pantalla. Unos con mejor suerte y otros… bueno, lo intentaron.Hará un par de meses me dejé caer por una de esas salas de cine a ver una de las últimas películas de mi querido James Gandolfini (soy fan desde que descubrí Los Soprano) y debo decir que la pelicula me gusto, buen ritmo, buena historia, bien llevada… y salí pensando “pues sería un buen libro”. Da la casualidad que al día siguiente entro en mi librería favorita y me encuentro con el libro “La entrega“, de Dennis Lehane. Mismo titulo y portada que la película que vi el día anterior en el cine. Así pues la suerte me tentaba y el libro se fue conmigo a casa. ¿Obra maestra? Ni lo es, ni lo pretende.

La novela de Lehane es una adaptación de un cuento o relato que escribió, al parecer, hace unos años. Nos cuenta un momento de la vida de Bob, un camarero solitario y algo rarillo que un día se encuentra un perro maltratado y abandonado en un contenedor. Esto le ayuda a abrirse a ciertas circunstancias a las que él mismo se había puesto fronteras. ¿Suena super tentador? No. Pero es que el bar en el que Bob es camarero es propiedad de un grupo de mafiosos Chechenos y al día siguiente de encontrarse al perro alguien decide atracar el bar.

Una muy buena adaptación y recomendable película (algo lenta pero no demasiado) muy bien conducida y, sobretodo, con unos actores de lujo.

Me estoy alargando, así que solo una más (Ya habrá próximas entregas).

Corre por ahí el rumor de que “Million Dollar Baby“, la impresionante película de Clint Eastwood, está basada en hechos reales. Pues no, esta basada en el libro de cuentos homónimo de F. X. Toole. Supongo que todos conocéis la historia, Clint Eastwood es un entrenador de boxeo ya mayorcete al que siempre le ha faltado un poco más para poder tener un campeón. Un día, un chica se presenta ante él con la intención de que la entrene a lo que él se niega en rotundo. Tras mucho perseguirle surge entre ellos una gran relación. Todo lo demás es robar grandes momentos para quien lo la haya visto.

Si nos centramos en el libro, la historia no es muy distinta. La principal diferencia es que la película mezcla varios de los cuentos que este entrenador (retirado, si no recuerdo mal), para crear una historia más atractiva en pantalla. Ni pierde, ni gana. Os diré que yo no soy muy aficionado a este deporte, pero a través de cada pagina del libro puedes sentir realmente la pasión de Toole por el boxeo. Lo cogí por curiosidad y me parece una gran lectura que engancha y presenta, como muy rara vez se hace, el fondo casi espiritual que solo aquellos que de verdad llevan este deporte en sus adentros pueden sentir. Personalmente, lo recomiendo. Y si no has visto la película, apaga el móvil, descuelga el teléfono, cierra la puerta con llave y encierrate a ver una de las mejores películas de la primera década de los 2000.

De literatura y cine (I)

El jugador (Reseña)

Durante años he sentido una gran curiosidad por la obra de Dostoyevski. Se supone que es uno de los más grandes novelistas del siglo XIX y, por lo que había leído sobre él, libros como “Crimen y castigo” me resultaban cada día más curiosos. Decidí buscar alguna de sus novelas que no fuera demasiado extensa, por aquello de “si no me gusta al menos no es muy largo”. Sentía un gran temor a encontrarme uno de esos escritores aburridos que se alargan en los tiempos y, aunque generalmente muy respetados y conocidos, aburridos hasta la saciedad.

Lejos de este temor mio, “El jugador” me ha resultado una novela divertida desde el primer momento. Fiódor Dostoyevski maneja el lenguaje con una soltura tal como si de sus propias vivencias hablara, una anécdota un poco larga que contiene, en esencia, todo lo que le puedo pedir a un escrito de estas características. Me ha divertido, sorprendido, ha causado intriga y nerviosismo en mi, me ha puesto en la piel de otra persona (que a fin de cuentas es de lo que se trata) pero, sobretodo, me ha hecho vivir una época y un lugar que no conozco de una forma que pocas veces he encontrado.

El texto del que hoy os hablo se escribe como si del diario personal de Aleksei Ivanovich se tratara. Nos narra su viaje junto con el general Zagorianski y la bella Polina, amen de otros y distintos personajes, a la ciudad de Roulettenburg, famosa (entre otras cosas) por sus casinos. Nos habla, en esencia, de las pasiones de los hombres. Del dinero, del amor, de la necesidad de sentirse parte de esa alta burguesía o de sentirse admirado. Cualquier otra cosa que os diga solo serviría para darle más extensión a una reseña que no lo necesita.

Sencillamente, si aun no lo has hecho, ve a por algo de este autor y léelo, es necesario, creerme.

Nos seguiremos leyendo

El jugador (Reseña)

Ella – microrelato

Últimamente, no se muy bien por que, me encuentro bastante fuera de mi zona de confort. Esto, lejos de resultarme un problema, es algo que intento forzar o mantener para obligarme a superar ciertas cosas. Viéndome fuera de este espacio se me ha ocurrido trasladar esta incomodidad al texto y he decidido escribir sobre uno de los temas que, creo, más extraños me resultan (en cuanto a lo literario se refiere claro), la mujer.

El siguiente paso, por supuesto, es mostrarlo, y eso es algo que me cuesta más. Por norma general, soy muy escrupuloso con enseñar a nadie lo que escribo si no estoy seguro de mi satisfacción. Pero ya que no estoy, para nada, en mi terreno he pensado en enseñároslo.

Os pido, o más bien os ruego, que si leéis el siguiente texto me deis una opinión. Pero una opinión sincera, con sus pros y sus contras, sin miedo a que me ofenda o no acepte dicha critica. Por supuesto, no se si alguien llegará a hacer esto, pero solo por el hecho de leerlo ya os lo agradezco.


Había sido otro día de mierda, en uno de los peores meses del peor año que recuerdo, pero por fin volvía a casa. Sentado con la cabeza apoyada en la ventanilla del vagón del metro, veía pasar uno tras otro los distintos carteles publicitarios que querían decirme como ser, como vestirme, que comer… Veía a la gente en las estaciones en las que parábamos, todos agolpados, con prisa por llegar a algún sitio o por volver de él. Pero todo daba igual, por fin volvía a casa.

No recuerdo que parada era, no logro darme cuenta si llevaba mucho tiempo allí o acababa de sentarme, pero si que me acuerdo de que aquella estación llamó mi atención. Al contrario que el resto, esta estaba desierta, no había nadie. Salvo ella.

Siempre me he burlado de toda esa gente que me hablaba del amor a primera vista y sus tonterías románticas, pero lo juro, en ese momento me enamore. La vi aparecer desde detrás de una columna, parecía que se moviera a cámara lenta. Quizás fuera mi cansancio, o quizás que mi corazón se detuvo por un momento, no lo se. Ella andaba segura de si misma, dejando que su pelo cayera sobre sus hombros y los brillos caoba que emanaban de sus rizos inundaban la estación, tiñendo la luz en sepia, adaptando el ambiente a ella. Por un segundo, solo un segundo, estoy seguro de que sus ojos se posaron en mi, lo noté, se que me vio, y como si no quisiera que yo lo supiera hizo que continuaran recorriendo el vagón. Se que no buscaba a nadie, solo quería verme, solo un segundo, y nada más.

No podría describir con mis propias palabras la sensual forma de sus labios ni la forma en la que ella los utilizaba para atraerme. ¿Cómo lo habrá hecho para que brillaran tanto? El tono rosa que los pintaba no era natural, pero no puedo imaginarlos de ningún otro modo, sencillamente eran perfectos. Hechos para hacer que un hombre no se pueda negar a besarlos y una vez que los haya probado, ser suyo para siempre. Hubiera atravesado el cristal para chocarlos con los míos si mis piernas hubiesen respondido, pero mi capacidad motriz estaba anulada. Toda mi energía estaba concentrada en ella. En su piel, que en cualquier otra mujer hubiera resultado demasiado pálida, pero no en ella. Casi podría jurar que la luz se suavizó cuando apareció haciendo que las sombras desaparecieran. Allí todo era luz y belleza.

La vi andar, apenas unos pasos me bastaron para ver lo segura de si misma y decidida que era, la forma en la que su falda acariciaba sus rodillas y, estoy seguro, sin llegar a tocarlas volvía a su sitio.

Puede, no lo se, que aquella parada solo durara un par de segundo, o puede que estuviéramos allí durante horas, pero mi cabeza era una locomotora a máxima potencia. Me veía a mi mismo bajar de aquel frío vagón e introducirme en su mundo de perfección. Veía como se giraba para sonreírme al acercarme a ella y como sus brazos, fuertes aunque de apariencia frágil, rodeaban mi cuello para darme un abrazo, un beso, susurrarme un te quiero al oído. Me veía a mi mismo en aquel frío vagón alejándome y olvidándome de, que por unos segundos, estuve enamorado.


Si habéis llegado hasta aquí solo me queda daros las gracias. Espero que haya sido de vuestro agrado.

Nos seguiremos leyendo.

Ella – microrelato

Algunos de mis recomendados

No se me ocurre, literalmente, una forma mejor de empezar a hablar de literatura que proponiendo algunos de los libros y escritores que más han, por decirlo de alguna manera, calado en mi.

Si os pediría, para que entendáis los porqués, que no solo os quedaseis con los títulos o los autores, sino que leáis el porque están ahí. No quiero liarme demasiado ni que esta entrada se alargue sin necesidad, así que allá vamos:

Estoy bastante seguro que en algún momento redactaré una crónica completa de este libro, pero me siento obligado a que aparezca en uno de los primeros puestos de esta lista (sin ningún orden). 1.280 Almas es un libro que podría tratar de cualquier otro tema y me daría exactamente lo mismo. Es uno de los libros mejor escritos que han caído en mis manos. La elección de cada palabra es perfecta, cada coma está ahí porque debe estarlo, no hay nada que no esté controlado como si de un reactor nuclear se tratara. Jim Thompson consigue con esta novela entrar en mi cabeza de una forma que pocos, o muy pocos, autores han logrado.

Solo hay, al menos que ahora me de cuenta, un libro del que puedo decir que hasta el prologo es una autentica muestra de talento. Cuando Truman Capote dio fin a la que es recordada como su obra cumbre, “A sangre fría“, quedo tan destrozado psicologicamente que parece que se dedicó de entero a trasladar ese derrumbamiento a su cuerpo. Se drogó, bebió, dejo de escribir… Hasta que, supongo, entre una copa y la siguiente, se le ocurrió volver a leer todos los libros que había publicado. Llegó a la misma conclusión a la que llego yo con la mitad de los textos que saboreó, a cada uno de sus libros le sobraba aproximadamente 2/3 del mismo. Así pues, emprendió la ardua tarea de escribir, simplemente escribir muy bien para desquitarse de todo lo que él pensaba no debía estar allí. El resultado es un libro repleto de textos, cuentos, palabras, muchos de ellos hablando de nada, escritos con tal dedicación y pasión que bien podrían llegar a rozar la perfección. Desde luego no es un libro para todos los públicos, sobretodo no es para los grandes públicos pero, din duda, Música para Camaleones es una de las grandes joyas de mi biblioteca.

Me pasa que con algunos autores no soy capaz de elegir un libro concreto, creo que todo el mundo debería leer algo suyo, lo que sea, pero leer algo.

El primer caso que se me ocurre es la definición propia del escritor maldito. No me cuesta encontrar a grandes autores que han sido olvidados por el publico en general para dejar hueco en sus librerías para libros con mayores ventas a pesar de su baja calidad. El ejemplo perfecto sería mi adorado Charles Bukowski. Cada lectura suya que he podido catar me ha parecido, directamente, majestuoso. Me cuesta encontrar autores tan crudos, tan directos, tan vivos (aunque a veces no lo parezca) como él. Podría recomendaros “Mujeres“, toda una obra de arte que pasea entre las mujeres de su vida y los recuerdos que guarda de ellas. Pero me parecería mal recomendarlo sin incluir también, por ejemplo, “La maquina de follar“, una imprescindible colección de cuentos tan crudos como correctos. Pero no podría dejar fuera otros textos escritos con el mismo alma como “Factotum” o “Ausencia del héroe“. Lo digo en serio, no dejéis que pase el tiempo sin degustar su escritura ácida.

A este escritor tarde un poco más en descubrirlo, pero debo decir que es una de esas personas que te enganchan desde el principio. Harry Crews publico su primera novela allá por el 68, y cuando murió en 2012 ya había publicado otras 18. Desde entonces ha nuestro país han llegado TRES, tres de sus 19 novelas están traducidas al castellano, y os aseguro que eso me parece realmente triste. Cada linea que este hombre escribe se te clava en el corazón y luego se va, rápido, de golpe, dejando en él una cicatriz que se ocupará de recordarte la crudeza de su historia. De sus 3 libros he leído solo 2, el tercero lo tengo en la estantería a la espera de acabar otras cosas, pero insisto, tanto “Cuerpo“, como “El cantante de gospel” son autenticas joyas. Y no es una forma de hablar, son AUTENTICAS. Crews transmite en cada párrafo con tan delicadeza y brutalidad al mismo tiempo que no es posible salir de esas tierras de Georgia que le vieron crecer e inspiraron gran parte de su trabajo. No lo dejéis pasar, uno de esos grandes autores de los que la mayoría de la gente ni ha oído.

Espero, si no conocíais a estos grandes autores, que mis recomendaciones os gusten o, al menos, os hayan descubierto algo nuevo. Obviamente no son todo lo que disfruto, pero es lo que me apetecía enseñaros hoy. Ya traeré cada cierto tiempo una nueva entrada de mis recomendados.

Nos seguiremos leyendo.

Algunos de mis recomendados